En el Refugio Buenos Chicos, en Jalisco, cada cobija lavada y cada perrito aseado es un paso hacia la esperanza. Con más de 200 perros rescatados del maltrato y el abandono, el trabajo de los voluntarios es esencial para su rehabilitación y futura adopción.
Ixahú Ulloa, colaborador del refugio, explica que la interacción con voluntarios ayuda a los canes a socializar y mejorar sus posibilidades de encontrar un hogar definitivo. “Nos sirve mucho a los perritos también porque los enseña a socializar con más personas, no solo con nosotros, lo que les abre la oportunidad de adoptar”, señala.
El refugio recibe regularmente apoyo de individuos y empresas. Sin embargo, siempre se necesitan más manos. Para Natalie Cepeda, voluntaria, la recompensa de este esfuerzo es invaluable: “Nosotros dejamos muchísimo y la verdad se nos regresa el triple, nos vamos muy llenos del corazón al poder hacer todas estas labores sociales”.
Las voluntades cuentan. Si deseas sumarte a esta noble causa, puedes contactar al Refugio Buenos Chicos a través de sus redes sociales en Instagram y Facebook.
Con información de Karina Lomelí.
